En la celebración de la Catedral, obispo destacó la invitación a vivir la humildad y confiar en la victoria de Cristo sobre el mal.
Cientos de personas acompañaron la celebración de Domingo de Ramos en todas las parroquias y capillas de la diócesis.
La celebración de la Catedral comenzó primero en el Liceo Belén para la tradicional bendición de los ramos, de manos del obispo, Monseñor Ricardo Morales, este domingo 29 de marzo. Don Ricardo recordó la humildad y sencillez de la entrada de Jesús en Jerusalén, invitando a vivir esa misma humildad en la vida cotidiana. Bajo una fresca y luminosa mañana los cientos de fieles comenzaron la procesión hasta la catedral, donde celebraron la Misa al mediodía.
En la liturgia de la Palabra, el obispo, el diácono Ricardo Rojas y el acólito Pablo Gallardo, leyeron el extenso relato de la Pasión de Jesús. En la homilía, el obispo habló de tantas situaciones de muerte y pecado, la violencia, la guerra, las divisiones, y llamando a la esperanza, invitó a poner estas situaciones en manos del Señor. “La roca que cierra el sepulcro nunca es tan pesada para que no pueda ser movida por el Señor”, dijo, agregando que “los ramitos verdes que portamos en nuestras manos nos recuerden que Cristo vence la muerte, que no hay mal que Él no pueda vencer”.
Al final, el obispo recorrió el templo, que estaba repleto de familias, asperjando agua bendita sobre las personas. Luego invitó a vivir las distintas celebraciones de Semana Santa, sabiendo que la muerte no tiene la última palabra, sino la Vida que trae Jesús.
